Nosotros

Creamos Finca Don Carlos motivados por una pasión: hacer vinos de calidad, en un sitio privilegiado; un lugar que sintetiza la belleza de un paisaje y la nobleza de un terruño.

En el corazón de Tupungato, y a 1.000 metros sobre el nivel del mar, nuestro emprendimiento encontró las condiciones de suelo y clima ideales para la producción de vinos de alta gama; concebidos como piezas únicas, para consumidores que buscan nuevas y auténticas experiencias de placer.

Desde el comienzo, en 2004, el trabajo diario en nuestros viñedos nos permitió conocer en profundidad las bondades de esta tierra y su potencialidad para el cultivo de la vid. También nos animó a imaginar y hacer realidad nuestra propia bodega; una construcción moderna e integrada a ese maravilloso paisaje al pie de los Andes.